Andrés Binetti es actor, director y dramaturgo. Se crío en Bahía Blanca; a pocas cuadras de donde vivía Paula López, actriz que conocería años más tarde en un seminario de teatro en Uruguay y con quien fundaría el Teatro de los Calderos en 1999. Actualmente,  dirige con ella, Llanto de perro (Una vulgaridad contemporánea)”  en el Teatro del Pueblo y Leve contraste por saturación  en el Kafka Espacio Teatral.  En esta nota nos cuenta acerca de la producción y recepción de estas obras y nos introduce al fascinante mundo del Teatro de los Calderos.
 
“Yo lo único que quería es encontrar...  gente... gente que fuera... macanuda...” dice Rebeca, uno de los cuatro personajes de Llanto de Perro, mientras que su llanto le impide articular las palabras. La desilusión y la repulsión de esta encuestadora del INDEC, que llega a la casa de tres hermanos en medio de la sequía y la soledad, expresan el choque entre un concepto del campo y una cruel realidad; entre dos mundos que no se entienden y se amenazan mutuamente.
El tema de las identidades, el énfasis en los discursos, los límites difusos entre un afuera y un adentro exorbitantes, son algunos de los temas que aparecen en la producción del Teatro de los Calderos.  Sin embargo, la forma de escenificarlos, los procedimientos y los énfasis temáticos son distintos en cada obra.  “Con el Teatro de los Calderos tratamos de no tener Un lenguaje” afirma nuestro entrevistado, y agrega: “Me parece que todo funciona si está bien hecho y con calidad”. 
 
¿Quiénes son y cómo surge el Teatro de los Calderos?
El Teatro de los Calderos somos mucha gente. Empezamos en 1999, Paula (López), yo y Alejandra Vellado, una actriz chilena, que ahora está trabajando en su país. El primer año nos dedicamos a construir nuestro estudio, en donde actualmente trabajamos y ensayamos. De a poco se fue sumando gente y ahora somos como 16 personas. Al principio hicimos una convocatoria en donde se sumaron dos personas y después de nuestra segunda obra, se acercaron actores que querían trabajar con nosotros.
 
Ahora estas más dedicado a la dramaturgia y a la dirección que a la actuación...
Si, si bien ahora estoy actuando en un proyecto de Paula, en general estoy más abocado a la dramaturgia y dirección. Me pasó que en una obra que escribí, en la que actuaba y también dirigía;  se me complicaba, tenía la cabeza en la dirección y no disfrutaba la obra. Y creo que eso es importante: si uno no disfruta, la obra no funciona. Es diferente por ejemplo, el caso de Llanto de perro, que la escribí yo y la dirigimos con Paula, pero yo no actúo.
 
¿Todos los textos que representa el grupo son tuyos?
Algunos si y otros no. A veces estamos tomando unos vinos con amigos y de ahí surge una obra. También tenemos obras que son de creación colectiva, por ejemplo Leve contraste por saturación. Aunque hoy decir creación colectiva suena raro...
 
¿Como fue este proceso de creación colectiva en Leve contraste por saturación?
Partimos de una idea que teníamos clara: cómo se estructuran los discursos en los medios de comunicación para ser verosímiles. En la facultad estudié mucho autores como Eliseo Verón, Metz, Peirce y otros en relación a los principios de la semiótica y quería trabajar con ese material. Justamente la idea madre de Leve... esta en las cartas de Peirce a Lady Welby en una frase que dice "la verdad del mundo está dada por consenso". En las primeras improvisaciones le dimos a los actores elementos relacionados con este tema. Les pedíamos que construyan historias que sean verosímiles, creíbles y después veíamos como operaban los distintos elementos para que sean que esas historias sean creíbles.
 
¿Cómo te impresionó la recepción de esta obra?
En general creo que fue muy buena, tanto para el público como para la crítica. Esta obra está dentro del proyecto de Formación de Espectadores –Ver Sector Eventos Formación de Espectadores. De la escuela al teatro) que coordina Ana Durán; en ese marco hacemos una función para adolescentes y otra para adultos, donde todo funcionó muy bien. Para nosotros es muy importante ese proyecto, mas allá de la obra, se hace necesario porque nos da la posibilidad de una devolución por parte un público no teatrero con interpretaciones muy interesantes. Por otro lado, Leve.. es una obra “moderna” en el sentido que no es aristotélica y me sorprendió que esto no chocara con el público. Por ejemplo, el hecho de que los actores no hablen o le hablen al público directamente, pensé que quizás iba a chocar en un público que no estaba acostumbrado y todo lo contrario, funcionó muy bien. ¡Las cosas que nos dicen los chicos son increíbles!
 
Y con respecto a la crítica...
Nosotros tuvimos la suerte de llevarnos bien siempre, quiero decir, tuvimos buenas críticas, lo cual "está bueno".  Me parece que hay muchos críticos muy interesantes a quienes “les creo” y hay otra línea más relacionada con el teatro comercial a la que quizás no le creo tanto. De todos modos, no soy de esos directores que putean contra la crítica, sino al contrario, creo que hay que tomarlo como una crítica constructiva de alguien que ha estudiado para eso, se dedica a ver teatro y es su trabajo. También puede pasar que el crítico estaba en un mal día o que no le gustó la obra, lo cual es válido y re-contra-válido. Creo que toda la gente de teatro en general tendríamos que tener más lugar en los medios.
 
¿Cómo surge la idea de Llanto de perro?
Yo soy criado en el campo, en un pueblo que se llama Macachín, y siempre tuve una imagen muy fuerte de la violencia en el campo. Por otro lado, siempre me causó gracia esa idea un poco porteña del campo y comentarios tipo "allá podes dejar la bicicleta que no te la roban", como si fuera una gran virtud. En realidad, no te la roban por que otro no puede andar con tu bicicleta ya que vos la reconocerías. No me parece que sea un espacio tan tranquilo, creo que hay mucha violencia contenida y también explícita. En Llanto... quise jugar un poco con esas ideas. Fue un trabajo en el que fuimos poco pretenciosos y quizás por eso funciona muy bien. A veces esto es muy difícil en cuanto uno trata de meter muchas cosas en una obra. Creo que con Llanto... encontramos una buena síntesis y muy interesante dentro de un estilo que estábamos probando y jugando.
 
Hay un trabajo muy importante desde la actuación, ¿cómo trabajaron este aspecto en relación al texto?
En realidad la dramaturgia de esta obra la utilicé más bien en función de la actuación y me parece que en este sentido lo hemos logrado. Esa gran primera parte, antes de la llegada de la encuestadora del INDEC al campo, ya estaba escrita antes de empezar a ensayar. La segunda parte fue posterior y trabajamos simultáneamente con la escritura del texto y la improvisación de los actores. En general, trabajamos mucho así. Creo que no le doy demasiada importancia al texto teatral en sí, en el sentido literario o fuera de la actuación, o al menos en este proyecto. Los actores aportan mucho y eso es muy bueno, enriquece mi trabajo como dramaturgo y también el de ellos, se sienten más cómodos y vinculados con la obra.
 
¿Hay algún tipo de estética en la cuál te sientas más cómodo para crear?
No, en general soy bastante diverso. De hecho, con el Teatro de los Calderos tratamos de no tener "un" lenguaje. Yo desconfío bastante de esa idea de "el poeta que encontró su propia voz". Nosotros vamos jugando, probando y cada momento tiene lo suyo. Ahora estamos ensayando La asfixia, una obra que es en una playa, que es lo opuesto al rancho. Todas nuestras obras son muy distintas entre sí, casi no tienen nada que ver.
Me parece que todo funciona si está bien hecho y con calidad. Por ejemplo, yo soy un gran admirador de Chejov, y algún día voy a hacer una de sus obras y, sin embargo, no tiene nada que ver con lo que estamos haciendo ahora. También depende del momento; hace algunos años me gustaba todo el teatro antropológico, el teatro barbiano y ahora no.
Por otro lado, es interesante porque los integrantes del grupo no venimos de una escuela determinada, los actores tienen formaciones muy distintas y eso nos da una cierta libertad.
 
Durante el proceso de creación ¿tenés presente un posible espectador de la obra?
En nuestro caso, creo que al no tener un lenguaje muy concreto, y trabajar en salas muy distintas, tenemos un público muy heterogéneo y no podríamos configurar a "uno”. De todos modos, creo que hay un espectador ideal en algún punto: Pavlosky decía que los padres eran los espectadores ideales y Brecht decía que escribía para Marx sentado en la tercera fila. Esos espectadores están, pero van cambiando y no significa que tenga  uno al que le dedico las obras. También a veces me sorprende que cierto público venga a ver nuestras obras. Pero esto no sé si opera tanto desde los creadores como desde el medio, en donde se dice que hay que ver tal o cual obra porque es rara o loca o por otra razón. Por nuestra parte, tratamos de huir del hermetismo.
 
¿Cuál es la relación del Teatro de los Calderos con el interior del país?
Tratamos de viajar mucho y nos gusta mucho ir al interior. Creo que es un público muy interesante. No pensamos sólo en un público porteño. Me parece que en el interior hay mucha avidez para ver teatro, quizás tiene que ver con que hay mucha dificultad para producir. Hay poco teatro porque el teatro es urbano por la cantidad de espectadores que convoca; si hacés teatro en una ciudad de 50 mil habitantes y calculás que con mucha suerte vaya un 10% al teatro, habría 5000 espectadores, lo que sería un montón. Por otro lado, en algunas provincias no se termina de armar un circuito teatral importante. Por supuesto que hay circuitos como en el caso de Córdoba y Rosario o grandes corredores donde se hacen funciones en distintos pueblos. Pero con respecto a la producción en general, puede ser muy frustrante ensayar mucho un espectáculo para hacer sólo cuatro funciones.
 
¿Te ves trabajando fuera del Teatro de los Calderos?
Por ahora no, aunque también soy conciente de que los grupos tienen su ciclo. Pero nosotros tenemos la ventaja que, como la gente circula, no se arma una "cosa religiosa". También encaramos proyectos muy distintos y creo que es muy bueno variar.
 
Como espectador ¿qué opinas sobre el panorama del teatro actual?
Realmente lo veo muy bien, hay mucha oferta y teatro de mucha calidad. Hay muchos proyectos chicos, poco pretenciosos y muy bellos. También veo que hay mucha dramaturgia, mucha dirección y mucho trabajo en las obras. Por supuesto que hay trabajos que me gustan más o menos, pero en general veo que tienen mucho laburo y están muy bien hechos.
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